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El humor conquistó al Papa en su viaje a México

NOTIMEX Actualizada 12/02/2016 a las 12:27    
.  EFE

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A bordo del avión papal, 12 Feb (Notimex).- Tan buen humor tenía Francisco que hizo bromas sobre el fútbol argentino y recibió con una sonrisa las cartas de algunos niños mexicanos, en un vuelo papal en el cual confesó haber sido conquistado por la comicidad de Cantinflas.
Todo ocurrió en el vuelo AZ4000 de la compañía aérea Alitalia, a miles de metros sobre el Océano Atlántico. El mismo vehículo que llevará al Papa este viernes hasta la Ciudad de México, donde iniciará una gira de cinco días y seis etapas.
Cuando se acercó a saludar, el pontífice parecía electrizado. Ya había saludado a buena parte de los 75 periodistas que lo acompañan en su periplo de Roma a La Habana, sin embargo tuvo tiempo para los chistes.
Dos horas habían pasado desde su despegue del aeropuerto “Leonardo Da Vinci” de Fiumicino, a las afueras de Roma. Entonces apareció él, vestido de blanco, en la sección turista del avión.
Quiso saludar personalmente y dedicó algunas palabras a su visita pastoral. Confesó que unas películas de Cantinflas recibidas días atrás “le abrieron la puerta de México” y le hicieron “entrar como en un túnel del tiempo” hacia el pasado, cuando las veía en su natal Argentina.
Reveló su más íntimo deseo, “contemplar de cerca a la Virgen de Guadalupe, un misterio que ningún científico ha podido explicar porque es de Dios” y se colocó un sombrero de charro, riendo y bromeando.
Luego vinieron los saludos personales. Y los regalos: los libros, los zapatos, las canastas de dulces, las cartas y las revistas. Cuando se acercó con el corresponsal de Notimex, Andrés Beltramo Alvarez, respondió sonriendo al agradecimiento por su participación en el especial “Francisco. Camino a México”.
Recordaba bien los testimonios de los mexicanos que él mismo vio y respondió en su residencia, la Casa de Santa Marta, en un inédito diálogo a distancia. Tomó las cartas de algunos niños mexicanos y aceptó hablar de balompié.
Mencionó que apenas dos días atrás el Boca Juniors sucumbió ante su equipo, el San Lorenzo de Almagro por un abrumador 4 a 0. “Leí que ganamos por goleada, pero no se por cuánto”, dijo el líder católico. “Nos pasaron por encima”, le replicó el corresponsal.
Y entonces Bergoglio desenfundó la broma: “A los ‘cuervos’ nos gusta la pizza, pero más el caldo de gallina”, apuntó a carcajadas. Se refería a los hinchas de San Lorenzo, de Boca y de River Plate, a cuyos seguidores les dicen justamente gallinas.
“Pero tan bien no nos trataron”, aclaró Beltramo, en un diálogo distendido. Algo similar ocurrió con prácticamente todos los periodistas presentes. Cada quien tuvo su momento de cercanía.
La delegación de los periodistas que acompañarán al pontífice durante toda su gira fue convocada a primeras horas de la mañana. La operación de chequeo y controles de seguridad se extendió de las 04:15 horas locales (03:15 GMT) hasta las 05:45 horas (04:45 GMT).
El avión papal despegó con 40 minutos de retraso, estaba previsto que levantara vuelo a las 07:45 horas locales (06:45 GMT) y finalmente lo hizo a las 08:25 (07:25 GMT). Durante todo ese tiempo el vehículo esperó detenido en la pista.
El intenso tráfico aéreo atrasó toda la operación de despegue, pero no impacientó al Papa Francisco, quien permaneció en todo momento sentado en el primer asiento. Frente a él, como en cada viaje, un pequeño cuadro de la Virgen de Bonaria, una imagen custodiada en la isla italiana de Cerdeña y a la cual se debe el nombre de la capital argentina, Buenos Aires.
“¿Quién hubiese imaginado que Cuba iba a ser el lugar de tan histórico encuentro?”, escribió en la red social Twitter el “número tres” del Vaticano, el sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, Giovanni Angelo Becciu, poco antes de partir.
Se refería a la cita entre Francisco, Papa de Roma y Cirilo I, patriarca de Moscú, quienes dialogarán en privado en el aeropuerto de La Habana. Nunca antes un líder católico y un líder ortodoxo ruso se habían reunido. Este día eso cambió.
Tras un despegue tranquilo, los primeros momentos del vuelo estuvieron caracterizados por la turbulencia. Eso obligó a suspender temporalmente la aparición del Papa y a pasar directamente al desayuno: una mezcla de quesos, frutas y yogurt.
Pasados los más de 50 minutos de saludos e inmediatamente después de la despedida de Bergoglio, aquel sector del avión papal se convirtió en una improvisada sala de redacción con cámaras, micrófonos, computadores, tabletas, teléfonos celulares. Todos los instrumentos que pudieron captar, para los periodistas, la cercanía humana del obispo de Roma.

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