México

Condena Francisco los males de México

EFE Actualizada 14/02/2016 a las 09:04    
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El Papa Francisco denunció este sábado que la búsqueda de los privilegios conduce a la corrupción, el narcotráfico y la violencia.  Twitter

El Papa Francisco denunció este sábado que la búsqueda de los privilegios conduce a la corrupción, el narcotráfico y la violencia. Twitter

México, DF.- El Papa Francisco tomó la palabra durante su reunión con el Presidente Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional, donde habló sobre los males que existen en la sociedad mexicana, así como la ayuda de la Iglesia Católica para acabar con ellos.
El Sumo Pontífice agradeció la bienvenida que le dio el Presidente Peña Nieto, diciendo que abrazaba al pueblo mexicano a través de su persona. “Gracias por recibirme hoy en su tierra”.
Afirmó que llega a México con alegría porque conoce la gran diversidad cultural de México, la cual no es fácil de encontrar en cualquier parte del mundo, ni ser apreciados por una sociedad.
“La principal riqueza de México, hoy, tiene rostro joven”, describió el Papa Francisco, asegurando que un pueblo joven tiene la opción de desafiar el presente y transformarse; así como a reflexionar por el país del futuro
“Privilegios llevan a corrupción y narcotráfico”
El Papa Francisco denunció este sábado que la búsqueda de los privilegios conduce a la corrupción, el narcotráfico y la violencia, en su primer discurso en ese país ante el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y demás autoridades.
En el Palacio Nacional, al que por primera vez visita un pontífice y se le recibe con los honores de jefe de Estado, Francisco indicó que "para construir un futuro esperanzador" de México, se necesitan "hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común".
Y denunció que cuándo se busca el "camino del privilegio" tarde o temprano "la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo".
Francisco comenzó su discurso expresando su alegría por "poder pisar estas tierras mexicanas que ocupan un lugar especial en el corazón de las Américas" y que recorrerá hasta el 17 de febrero.
El Papa se definió ante Peña Nieto y las autoridades mexicanas como "misionero de misericordia y paz, pero también como hijo que quiere rendir homenaje" a la Virgen de Guadalupe y "a este pueblo y a esta tierra tan rica en culturas, historia y diversidad".
Francisco quiso "abrazar" con su discurso "al pueblo mexicano en sus múltiples expresiones y en las más diversas situaciones que le toca vivir".
De México destacó que es un país "bendecido con abundantes recursos naturales y una enorme biodiversidad que se extiende a lo largo de todo su vasto territorio" y cómo "su privilegiada ubicación geográfica lo convierte en un referente de América".
Y recordó las "culturas indígenas, mestizas y criollas, que le dan una identidad propia que le posibilita una riqueza cultural no siempre fácil de encontrar y especialmente valorar".
Asimismo, consideró que "la principal riqueza de México" son sus jóvenes, que constituyen un poco más de la mitad de la población, y que permiten "pensar y proyectar un futuro, un mañana", consideró el pontífice.
Animó Jorge Mario Bergoglio a que "una cultura ancestral y un capital humano esperanzador" como el de México, sea "fuente de estímulo para que encontremos nuevas formas de diálogo, de negociación, de puentes capaces de guiarnos por la senda del compromiso solidario".
El Papa pidió, además, la colaboración de todos, sobre todo de los católicos, para la "construcción de una política auténticamente humana y una sociedad en la que nadie se sienta víctima de la cultura del descarte".
Pero sobre todo se dirigió a los "dirigentes de la vida social, cultural y política", para que garanticen a todos los ciudadanos "el acceso efectivo a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda adecuada, trabajo digno, alimento, justicia real, seguridad efectiva, un ambiente sano y de paz".
Pide dejar indiferencia ante narcotráfico
El Papa Francisco instó este sábado a la Iglesia católica y a las autoridades mexicanas atender los problemas que enfrenta México como el narcotráfico y sus consecuencias, y pidió a todos defender la identidad de las comunidades indígenas, en sus discursos durante la primera jornada de su visita a este país.
En su primera jornada oficial, tras la llegada anoche a México procedente de Cuba, Francisco pronunció un inesperado discurso al clero mexicano reunido en la catedral de Ciudad de México: largo, fuerte y lleno de contenidos y llamadas de atención.
En un texto, que en algunos momentos tuvo tonos de reprimenda a los obispos y religiosos mexicanos, les pidió que "no minusvaloren el desafío" que el narcotráfico representa para la "sociedad mexicana", incluida la Iglesia.
Con una fuerte metáfora, Francisco aseguró que el narcotráfico, por su proporción y por su extensión en el país, "es como una metástasis que devora".
"La gravedad de la violencia que disgrega y sus trastornadas conexiones no nos consienten a nosotros, pastores de la Iglesia, refugiarnos en condenas genéricas", les insistió a los obispos del país reunidos en la catedral.
Por ello, les pidió "coraje profético y un serio y cualificado proyecto pastoral" para contribuir a crear una "delicada red humana, sin la cual todos seríamos desde el inicio derrotados por tal insidiosa amenaza".
Y les dio la receta para ello: "Comenzando por las familias; acercándonos y abrazando la periferia humana y existencial de los territorios desolados de nuestras ciudades; involucrando las comunidades parroquiales, las escuelas, las instituciones comunitarias, la comunidades políticas, las estructuras de seguridad".
También les recordó que "los indígenas de México aún esperan que se les reconozcan efectivamente la riqueza de su contribución".
Francisco destacó "la fecundidad" de la presencia de las comunidades indígenas y su importancia para dar a México "aquella identidad que les convierte en una nación única y no solamente una entre otras".
Francisco pasó después a las recomendaciones al pedirles que "sean por lo tanto obispos de mirada limpia, de alma transparente, de rostro luminoso".
"No tengan miedo a la transparencia. La Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad; no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa", les aconsejó.
Les indicó que no deben "perder tiempo y energía en las cosas secundarias, en las habladurías e intrigas" o en los "vanos proyectos de carrera".
Pero el discurso más duro llegó cuando improvisó: "Si tienen que pelearse, peléense. Si tienen que decirse cosas, díganlas. Pero como hombres, en la cara", le dijo a los religiosos.
"Y como hombres de Dios, que después van a rezar juntos, si se pasaron de la raya, vayan a pedirse perdón", agregó.
Francisco ya había hablado de estos problemas en el discurso ante el presidente Enrique Peña Nieto y las autoridades mexicanas, cuando les recordó que "la búsqueda de los privilegios conduce a la corrupción, el narcotráfico y la violencia".
En el Palacio Nacional, al que por primera vez visita un pontífice y se le recibe con los honores de jefe de Estado, Francisco indicó que "para construir un futuro esperanzador" de México, se necesitan "hombres y mujeres justos, honestos, capaces de empeñarse en el bien común".
"Cuando se busca el camino del privilegio tarde o temprano la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo", les recordó a los representantes políticos.
En el acto de bienvenida en el Palacio Nacional, el presidente mexicano describió al papa como un líder "sensible y visionario", cuyas causas también son las de México, un país que -dijo- escuchará su "mensaje de aliento y esperanza".
Peña Nieto dijo al papa que durante sus cinco días de visita, durante los cuales recorrerá el país de frontera a frontera, será testigo de la fe de millones de personas de bien que día a día practican una vida de principios.


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