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Rigoberta Menchú testimonia en caso de fatal quema embajada española

NOTIMEX Actualizada 05/10/2014 a las 19:35    
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A punto del llanto, la indígena guatemalteca Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz, rindió declaración en el histórico juicio del incendio de la embajada de España en 1980 que dejó 37 muertos y que vinculó al “terrorismo de Estado”.
Luego de 34 años de espera, la justicia guatemalteca abrió esta semana el juicio por el caso del asalto a la sede diplomática de parte de las fuerzas de seguridad, que culminó con un voraz incendio que causó decenas de muertos.

La Premio Nobel de la Paz 1992, Menchú, la primera de la lista de testigos en el proceso, narró la violencia y muerte que sufrió su familia en el pasado conflicto armado interno de Guatemala (1960-1996).

Juana Tum, madre de Rigoberta y sus hermanos Patrocinio, Víctor y Anita, fueron algunas de las víctimas directas de la guerra interna, además del padre, Vicente Menchú, evocadas por la dirigente indígena en su comparecencia ante los jueces.

Vicente Menchú, señalado como uno de los líderes del grupo de campesinos que ocupó la sede diplomática española, se cuenta entre las 37 personas que murieron calcinadas, luego de la irrupción de la policía.

La guerra interna guatemalteca, que finalizó el 29 de diciembre de 1996 con la firma de un acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla, avalado por las Naciones Unidas, causó 200 mil muertos y desaparecidos.

La población indígena, mayoría en Guatemala, fue el sector de la población que más padeció el enfrentamiento armado entre el Ejército y los rebeldes.

Además de los miles de muertos y desaparecidos, el conflicto armado interno guatemalteco generó un millón de indígenas desplazados y 45 mil refugiados en territorio mexicano, en su mayoría en el sureño estado de Chiapas.

La quema de la embajada de España fue un suceso derivado de la guerra interna, a raíz de que un grupo de campesinos ocupó la sede diplomática para denunciar las masacres contra indígenas cometidas por el Ejército en el departamento de Quiché.

El 31 de enero de 1980, tras un asalto de la policía, acabó la ocupación pacífica de la embajada al parecer consentida por el embajador español Máximo Cajal.

Tras el asalto de las fuerzas de seguridad se desató un incendio, cuyo origen no se determinó, en el que murieron 37 guatemaltecos y españoles, entre diplomáticos y campesinos de la ocupación.

Con motivo del inicio del juicio, el gobierno español, en un comunicado difundido por su embajada en Guatemala, se refirió a los “lamentables y condenables hechos en los que fallecieron 37 personas”, entre ellos siete funcionarios españoles.

“Constituyeron, además, una flagrante violación de la inmunidad diplomática de la representación española en Guatemala,” ratificó el gobierno de España, que en su momento rompió relaciones con Guatemala.

Menchú, nacida en la aldea Chimel, municipio de Uspantán, occidental departamento de Quiché, una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado interno, encabezó la lista de testigos del juicio oral y público contra Pedro García Arredondo.

García Arredondo, uno de los jefes de la Policía Nacional (PN) en 1980, es el único acusado en el debate, señalado como responsable del asalto a la embajada española que llevó al incendio y causó los muertos.

El ex jefe de la PN, en el inicio del juicio, clamó su inocencia en este caso. García Arredondo está confinado en prisión condenado a 70 años por el caso de un dirigente popular desaparecido.

En su testimonio ante el Tribunal B de Mayor Riesgo, presidido por la jueza Irma Janeth Valdéz, la Premio Nobel de la Paz 1992 dijo que comparecía por la muerte de su padre, Vicente Menchú.

En su declaración afirmó que el gobierno de Guatemala ejercía una política de represión, “de terrorismo de Estado”, del que eran víctimas los pueblos indígenas con el pretexto de que colaboraban con la guerrilla.

Menchú Tum, vencida por el llanto, lamentó haber perdido en la pasada guerra interna a 20 de sus familiares, pero afirmó que tenía una esperanza en la justicia y en llegar a la verdad.

La fiscal Hilda Pineda dijo que el Ministerio Público probará en el juicio que García Arredondo recibió órdenes de sus superiores en el sentido de que ninguno de los que ocuparon la sede diplomática saliera con vida.

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