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Rechaza corte que enfermera permanezca en cuarentena por ébola

Un juez de Maine le dio a Kaci Hickox el visto bueno para que vaya a donde quiera, propinándole una derrota a las autoridades estatales en su intento por restringir los movimientos de la enfermera

AGENCIAS Actualizada 31/10/2014 a las 17:34    
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Un juez de Maine le dio a Kaci Hickox el visto bueno para que vaya a donde quiera, propinándole una derrota a las autoridades estatales en su intento por restringir los movimientos de la enfermera como medida de precaución contra el ébola.

En un caso que ha llegado a ser un ejemplo emblemático del enfrentamiento en Estados Unidos entre las libertades personales y el temor al ébola, el juez Charles C. LaVerdiere falló que Hickox debe seguir monitoreando su salud a diario, pero dijo que no hay necesidad de aislarla ni de restringir sus movimientos porque no tiene síntomas y, por lo tanto, no es un foco de infección.

El juez también criticó las "ideas falsas, desinformación, datos científicos erróneos e información equivocada" que circulan en Estados Unidos en torno a la letal enfermedad.

Después del fallo, un auto patrulla de la policía estatal que había estado estacionado frente a la vivienda de Hickox se fue, y ella y su novio salieron a la calle para agradecerle al juez.

Hickox, de 33 años, consideró que era "un buen día" y dijo que sus "pensamientos, oraciones y gratitud" permanecen con aquellos que aún luchan contra el ébola en países del occidente de África. Indicó que por el momento no tiene planes más allá de ver una película de miedo en su casa durante el Halloween.

El gobernador Paul LePage dijo estar en desacuerdo con el fallo pero aclaró que se apegará a él.

Como gobernador, he hecho todo lo que puedo para proteger la salud y la seguridad de los habitantes de Maine. El juez ha disminuido las restricciones con su fallo, y me parece desafortunado", afirmó.

Hickox fue lanzada al centro de un debate a nivel nacional cuando regresó a Estados Unidos la semana pasada luego de atender a víctimas de ébola en África occidental como voluntaria del grupo de ayuda humanitaria Médicos Sin Fronteras.

Después que se negó a quedarse en casa el jueves y apegarse a lo que Maine llamó una cuarentena voluntaria, el estado acudió a los tribunales para intentar imponerle restricciones hasta que el 10 de noviembre concluya el periodo de 21 días de incubación del ébola. Las autoridades estatales de salud estaban dispuestas a permitirle salir a correr o a andar en bicicleta, pero querían prohibir que acudiera a lugares públicos muy concurridos y le requerían que estuviera a cuando menos 90 centímetros de distancia de otras personas.

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