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Asia recuerda el décimo aniversario del Tsunami

El devastador tsunami del 26 de diciembre de 2004 golpeó a una docena de países en la costa índica, la mañana después de la Navidad

EXCELSIOR Actualizada 26/12/2014 a las 13:13    
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En toda Asia se celebraron el viernes servicios religiosos y actos de recuerdo en las playas, marcando el décimo aniversario de un tsunami en el océano Índico que mató en torno a un cuarto de millón de personas, en uno de los peores desastres naturales de la historia moderna.

El devastador tsunami del 26 de diciembre de 2004 golpeó a una docena de países en la costa índica. Erradicó comunidades costeras enteras, diezmó familias y se abatió sobre playas llenas de turistas la mañana después de la Navidad. Los sobrevivientes tuvieron que vadear un paisaje de pesadilla, con aguas llenas de cadáveres.

Sobrevivientes, autoridades, diplomáticos y familiares de víctimas se reunieron dentro de las solemnes conmemoraciones del viernes en países como Indonesia, Tailandia, Sri Lanka e India. Está previsto que se guarden unos momentos de silencio en varios lugares a la hora exacta en que se produjo el cataclismo, un momento que unió al mundo entero en el duelo por las víctimas.

No puedo olvidar el olor del aire, el agua en ese momento... incluso después de 10 años", dijo Teuku Ahmad Salman, un residente de 51 años que se unió a los miles de personas que acudieron a un acto religioso en Banda Aceh, Indonesia.

"No puedo olvidar cómo perdí a mi esposa, mis hijos, mi casa", dijo llorando, recordando que durante años se negó a creer que su familia hubiera muerto, pero que al final renunció a seguir buscándolos.

El desastre fue provocado por un terremoto de magnitud 9,1 el más fuerte en la región en 40 años, que desgarró el lecho marino ante la costa de Sumatra, en Indonesia, desplazando miles de millones de toneladas de agua y enviando olas a través del océano índico a la velocidad de un avión a reacción, y que llegaron hasta el este de África.

La provincia indonesia de Aceh, la más cercana al epicentro, fue la primera en recibir el golpe y la más afectada. Primero, el terremoto derribó casas y edificios y envió a los aterrados vecinos a las calles. Unos 20 minutos después, un muro de agua de hasta 10 metros (33 pies) se internó kilómetros (millas) tierra adentro con una fuerza en apariencia imparable, arrastrando árboles, casas, vagones de tren —y miles de personas— en un torrente furioso. Más de 170.000 personas murieron en Indonesia, más de tres cuartas partes del total de víctimas.

El vicepresidente de Indonesia, Jusuf Kalla, lideró el viernes una ceremonia religiosa en Banda Aceh, la capital de la provincia de Aceh. Él y otras autoridades colocaron flores en una fosa común donde se enterró a las víctimas sin identificar del desastre. También se celebró otro acto de agradecimiento a los embajadores de los muchos países que ayudaron a la región tras el tsunami.

En Tailandia murieron más de 5.000 personas, en torno a la mitad de ellos turistas que celebraban el día después de Navidad en las famosas playas blancas del país. En las olas que golpearon el sur de Tailandia murieron ciudadanos de 38 países.

Más de 100 sobrevivientes, junto con los afectados parientes de personas fallecidas de Alemania, Austria y Suiza, celebraron un funeral en una playa de Khao Lak, Tailandia. Caminaron hasta las olas y dejaron flores en las cálidas aguas del mar de Andaman, mientras los diplomáticos colocaban coronas de flores en la arena.

No esperaba que me afectara tanto después de 10 años, porque he vuelto algunas veces en los últimos años", señaló la sobreviviente Claudia Geist, de Alemania, que resultó tan herida en el tusnami que estuvo cerca de perder la pierna. "Pero ésta ha sido una experiencia completamente diferente, conectar ahora con todos los otros".

Más tarde, se esperaba que el primer ministro tailandés, Prayuth Chan-ocha, liderase una ceremonia ante una embarcación de la policía varada por el tsunami, y que fue arrastrada dos kilómetros (más de una milla) tierra adentro por las grandes olas. El barco se ha convertido en un recuerdo permanente del alcance de las olas ese día.

En Sri Lanka, el agua sacó a un tren de pasajeros de las vías, matando a casi 2.000 personas de un solo golpe. El viernes se había planificado una recreación simbólica del recorrido que hizo el tren como parte de las ceremonias de recuerdo.

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