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2014, buen año para volar pese a los accidentes aéreos

Tras la desaparición de un avión de Malaysia Airlines, el derribo de otro de la misma compañía en Ucrania y el accidente de AirAsia, el año que termina fue de los más seguros en los cielos.

MILENIO Actualizada 02/01/2015 a las 11:14    
El 17 de julio un proyectil de rebeldes pro rusos alcanzó el vuelo MH17 y mató a sus 298 ocupantes.  ESPECIAL

El 17 de julio un proyectil de rebeldes pro rusos alcanzó el vuelo MH17 y mató a sus 298 ocupantes. ESPECIAL

Con varias tragedias aéreas que conmocionaron al mundo, 2014 fue un año de sobresaltos para el transporte aéreo pero, a pesar de todo, fue uno de los más seguros de la historia de la aeronáutica.

Los desastres, en particular las de los aviones de AirAsia y de Malaysia Airlines, se produjeron en un mundo que nunca estuvo tan conectado gracias a internet, y enfrentaron al público a la cruel realidad de que un avión puede desaparecer o ser derribado en pleno vuelo.

Los acontecimientos de 2014 implicaron la primera gran revisión en años de las medidas de precaución requeridas en materia de transporte aéreo y dieron nuevos motivos a aquellos ya de por sí reacios a volar.

“Nunca me gustó tomar el avión, pero ahora es un verdadero desafío”, confiesa Marie Lefebvre, una mujer de negocios canadiense residente en Bangkok. “Algunas cosas ocurridas este año son espantosas”, añade la ejecutiva, quien habló de un “sentimiento de impotencia”.

En un hecho sin precedentes, un Boeing 777-200 de Malaysia Airlines (vuelo MH370) desapareció sin dejar rastro el 8 de marzo pasado con 239 personas a bordo poco después de su despegue en Kuala Lumpur.

Aunque se avanzaron varias hipótesis, como una situación de emergencia a bordo, una toma de rehenes o un acto inexplicado de los pilotos, el paradero de esta aeronave continúa siendo un misterio.

Cuatro meses después, el 17 de julio, otro Boeing 777 de Malaysia Airlines (vuelo MH17) se estrelló con sus 298 ocupantes en territorio controlado por separatistas pro rusos en el este de Ucrania, donde se enfrentan al ejército de esta ex república soviética. No hubo supervivientes.

Según Ucrania y Estados Unidos, el avión fue derribado por un misil tierra-aire suministrado por Rusia a los separatistas. Moscú niega su implicación y acusa a las fuerzas ucranianas de derribar la aeronave.

Y para cerrar 2014 como año negro, el vuelo QZ8501 de AirAsia desapareció el domingo pasado entre Indonesia y Singapur con 162 personas a bordo. Hasta ayer se habían encontrado ocho cadáveres y restos del avión en el mar de Java, donde el ejército indonesio detectó una “sombra” en el fondo del mar que podría ser la del aparato.

Paradójicamente, 2014 va camino de convertirse en uno de los más seguros en la historia de la aviación con solo ocho accidentes mortales en aviones comerciales, según el recuento efectuado por la web especializada Aviation Safety Network.

Esta cifra es mínima, si se tienen en cuenta los más de 30 millones de vuelos y los miles de millones de pasajeros que los aviones transportan cada año.

En 2013 se registraron 15 accidentes mortales. Su número se eleva a 32 anuales de media desde 1946.

“Ahora el nivel de seguridad hace que los incidentes parezcan más misteriosos e impresionantes, ya que se producen únicamente en circunstancias excepcionales”, explica Gerry Soejatman, un consultor en el sector de la aviación establecido en Yakarta.

“Este es el motivo del gran impacto de este año. Los accidentes son tan puntuales que amplificamos aquellos que se producen”, añade.

Sin embargo, el número de muertos y desaparecidos aumentó considerablemente en 2014 con 924 víctimas —un máximo desde 2010—, contra solo 224 en 2013.

El tráfico aéreo, no obstante, no se ha visto afectado. El número total de pasajeros aumentó un 5.8% de enero a octubre, indicó la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).

Sin embargo, el misterio del vuelo MH370 desaparecido representa un desafío a las nociones modernas de mundo interconectado y altamente vigilado, puesto que ni la trazabilidad del aparato ni las búsquedas efectuadas dieron resultados.

Para evitar que esto se reproduzca, las autoridades aéreas deberían anunciar dentro de poco nuevas normas de trazabilidad de los aviones para poder localizar rápidamente una aeronave en caso de incidente.

La revelación de que la posición de los aviones no se controla constantemente “fue una sorpresa para muchos”, constata Raymond Benjamin, secretario general de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

“Pero ahora tenemos un consenso con la industria para desarrollar un seguimiento global de todo el tráfico con el objetivo de mejorar el tratamiento de casos similares, en particular para organizar las búsquedas en caso de accidente”, dice Benjamin.

La OACI verifica igualmente si los riesgos de sobrevolar zonas de conflicto se comunican de manera apropiada, añade en referencia al avión derribado en Ucrania. La asamblea anual de la OACI analizará en febrero propuestas de mejora.

Para Tom Bunn, gerente de una empresa estadunidense que ayuda a combatir el miedo a volar, “la desconfianza es tan profunda que tendrá un impacto duradero. Los pasajeros ansiosos consideran [estas catástrofes] como su peor pesadilla”.

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