Triunfan Adame y “El Pana”

Actualizada 01/11/2014 a las 11:58    
Rodolfo Rodríguez y Joselito cortaron dos orejas; Juan Pablo Sánchez sufrió delicada cornada.  CÉSAR COLUNGA

Rodolfo Rodríguez y Joselito cortaron dos orejas; Juan Pablo Sánchez sufrió delicada cornada. CÉSAR COLUNGA

Joselito Adame y Rodolfo Rodríguez “El Pana” fueron los triunfadores de la última corrida del año de la Plaza de Toros de Provincia Juriquilla al cortar dos orejas, mientras que Juan Pablo Sánchez cortó un apéndice, pero sufrió una delicada cornada de 15 centímetros aproximadamente.
Mucha expectación causó la presencia por primera vez en el coso queretano del “Brujo de Apizaco”, situación que se vio reflejada en el tendido al registrar una buena entrada en el graderío, que al final salió con el sabor agridulce de una gran actuación de los tres espadas, pero con el sinsabor de la cornada para Juan Pablo Sánchez.
“El Pana”, a sus 62 años, sigue arrastrando gente para verlo y también para criticarlo, pero es cuestión de gustos del aficionado.
Con su primer astado, “Manzanares”, de 510 kg, de la dehesa de Marrón, parecía que tendría un debut con el pie derecho al ejecutar dos ajustadas tafalleras que prendieron al tendido con su particular estilo, pero en el tercio de varas permitió que castigaran mucho a su enemigo, situación que causó molestia en un sector del público. Brindó la muerte del animal al respetable y sin importarle la superstición taurina, dejó los machos de la montera apropósito hacia arriba en los medios del ruedo.
Con la muleta no pudo torearlo por el fuerte castigo, en el segundo tercio el animal se rajó, desperdiciando a un toro que tenía muchas condiciones de bravura y nobleza; con un simple pinchazo hondo fue suficiente para doblar; tuvo división de opiniones.
Pero en el segundo de lote, “Maestro” de 495 kg, del hierro de Campo Hermoso, pudo realizar su tauromaquia llena de solera, aprovechando la nobleza del animal; fue un toro cortado a su medida, que obedecía a su muleta para ejecutar pausados derechazos con el compás abierto, y la gente pudo disfrutarlo, alargando la mano con un excelso pase de pecho.
Prendió al público con su peculiar saltito en la cara del toro; un molinete, pase por alto, sanjuaneras y para redondear su actuación mató recibiendo, dejando el acero caído, pero el tendido estaba volcado a su favor para recibir dos orejas.
Por su parte, el hidrocálido Joselito Adame sigue demostrando su sitio como primera figura del toreo mexicano; con el primero de su lote, “Juani”, de 475 kilogramos, supo llevarlo durante toda la lidia con pases muy templados, tanto con el capote como con la muleta; como las verónicas muy toreras, pero sobre todo con el quite por chicuelinas que arrancó los fuertes oles del tendido.
En el último tercio arrancó con tres estatuarios, con los pies clavados en el ruedo. Le dio espacio para torearlo a distancia con varios redondos en los medios, alargando la mano, con muy lentos muletazos. Mató con una estocada entera pero caída, recurriendo a un certero golpe de descabello para cortar la primera oreja de la noche.
Con su segundo, “Arte puro”, de 471 kg, de Campo Hermoso, prendió al respetable con cuatro ceñidos quites de zapopinas en los medios, mientras que con la muleta puso la mano bajo por la derecha, aprovechando recorrido, bravura y codicia que mostraba en la seda. Toreó por largos y profundos derechazos, internó por el lado natural, pero no era el flanco del astado. Con una sonrisa de orejas lo toreo pausadamente en los medios, lográndose llevar un susto al levantarlo con la pala del cuerno, y cerró con ajustadas manoletinas.
Mató con un estoconazo en todo lo alto, pero el juez Juan Higuera sólo concedió un apéndice, cuando merecía otro; al final cortó dos orejas en la noche.
Finalmente, Juan Pablo Sánchez, quien se presentó cuatro días después de haber sido operado por una cornada que sufrió en Pachuca el sábado pasado, mostró valentía, orgullo y profesionalismo por ganarse un sitio en la baraja taurina mexicana. Con “Pollito”, que brindó al matador en retiro, Jorge Gutiérrez, tuvo que luchar contra un animal fijo y complicado que no humillaba, pero logró sacarle pases para cortar una merecida oreja.
Con “Eterno Manzanares” vino el percance; antes había ejecutado una gran faena con muy templados naturales, pero pagó el precio de la sangre al meterse mucho al terreno del toro, con una cornada de 15 centímetros en la pierna derecha que le cortó la piel y parte del muslo, aunque no tuvo hemorragia; después de ser revisado en la enfermería de la plaza, fue trasladado al Sanatorio Alcocer para ser operado y suturar la herida.

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